Gamificación y ventas: ¿Jugamos?

Hace años que escuchamos hablar de un concepto que nos devuelve a nuestra infancia: la gamificación, que define una forma de aprender basada en el juego aplicado, en nuestro caso, al mundo de las ventas, y que se caracteriza por mejorar los resultados comerciales a través de una serie de herramientas educativas que aumentarán nuestros conocimientos y habilidades, entre otras ventajas.

El objetivo final de la gamificación, aplicado a un departamento de ventas, es hacer el trabajo diario más divertido y ameno. Así, puedes aplicar juegos basados en el principio de recompensas para, por ejemplo, establecer una competición gamificada sobre el cumplimiento de objetivos comerciales. Puedes incentivar a un equipo comercial con puntos, niveles y premios, entre otras técnicas gamificación que te detallamos a continuación:

  • Premios: Establece una serie de premios en función del cumplimiento de los objetivos comerciales.
  • Niveles: Para hacer el juego más divertido, plantea unos niveles que haya que ir alcanzando y superando para lograr el objetivo final.
  • Regalos: Estos bienes deben tener el menor valor objetivo posible, ya que lo importante es la consecución del regalo en sí mismo, y no el precio real de dicho regalo.
  • Rankings: Todos queremos quedar los primeros en aquello en lo que participamos. Aplica unas puntuaciones y establece un clasificación que “anime” la competición
  • Challenge: Si entre tu equipo comercial hay una sana rivalidad, puedes establecer una serie de desafíos para incentivar la gamificación del proceso de ventas.

Si aplicas correctamente elementos de gamificación a tu trabajo comercial, podrás mejorar en aspectos tan importantes como la motivación, fidelización, concentración en en tu labor diaria y otros valores que forman parte de los juegos, como aprender a trabajar en equipo y ayudar al compañero.

Por último, un consejo o más bien una recomendación: No todos los equipos comerciales estarán dispuesto a implementar la gamificación como parte de su trabajo diario. Este proceso basado en el juego debe ser una herramienta en positivo para mejorar las relaciones personales y laborales dentro de un equipo comercial. La aplicación de un proceso de gamificación implica un análisis continuo para aplicar cambios que puedan corregir alguna anomalía durante el mismo. Si algo va mal, no dudes en dar marcha atrás, repensar la acción y, si es necesario, detener la gamificación hasta que haya un interés real.

En definitiva, hazte la siguiente pregunta: “¿Estás dispuesto a divertirte mientras vendes?”. En caso afirmativo, ¡apuesta por la gamificación! Y si no estás dispuesto… tú te lo pierdes. Y también tus clientes

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